8.5.20

El Nido

 No me considero escritora, ni mucho menos, y creo que las personas que tienen la capacidad de escribir y de dar forma con palabras a universos enteros merecen todo el respeto y admiración del mundo. Yo no soy capaz de hacer algo así. Pero suelo tener un montón de pesadillas y además cuando despierto me acuerdo de ellas. Es algo que me ha pasado siempre, recordar los sueños que tengo. Una mañana cuando me desperté dio la casualidad que tenía papel y boli cerca y apunté todo lo que recordaba. No es la primera vez que lo hago pero sí unas de las veces que escribo todo con tanto detalle. Aquellas hojitas fueron olvidadas en el cajón de proyectos pendientes para cuando tuviera tiempo o ganas, lo que llegara antes. 

En noviembre del año pasado traté de hacer el reto de Nanowrimo, pero no lo conseguí. Esta cuarentena lo he terminado, lo he titulado El Nido. Mi sueño acababa en el primer capítulo y quería continuarlo, me preguntaba qué hubiera pasado si... Me doy cuenta de que está basado en la trilogía de El Elfo Oscuro de Reinos Olvidados porque hay muchas similitudes, pero en vez de elfos en mi sueño habían una raza de egipcias acrobáticas ninjas (yup!). Y aunque también se estructura en una sociedad matriarcal y adoran a una araña, esos son los dos únicos puntos en común que pude hilar de mi historia con la salga de Drizzt Do'Urden. El Nido es una novela corta de fantasía de cuarenta mil palabras distribuidos en siete capítulos y 60 páginas que se leen en una tarde. La protagonista es Aineth, una de estas egipcias ninjas. Vive con su pueblo en un nido de piedra de siete pisos con forma de espiral donde bajo del todo sacrifican a dos varones dos veces al año a su Diosa Araña Neith. Pero algo sale muy mal en la ceremonia de este solsticio donde Aineth con las demás novicia pasaban a ser adultas. Neith no dormía esa noche.

Me ha sentado bien escribirlo. Ha sido divertido. Me encanta investigar para dar forma a las cosas, aprender otra cultura, mitología, materiales, ritos, alineaciones morales, dar voz a otros personajes, crear situaciones y describir escenas de lucha. He dejado la historia un poco abierta porque en mi cabeza el mundo es enorme y mientras la corrige mi hermana de faltas de ortografía y la paso a mis beta testers que son mis amigos y que leen esta clase de cosas extrañas he dibujado a Aineth. 



Es extraño notar como el cerebro se activa en unas zonas o en otras según la actividad que se desarrolle, y aunque escribir y dibujar son las dos acciones creativas, la primera me cuesta bastante más: dibujar se puede hacer escuchando un podcast, pero escribir requiere toda mi atención y sólo puedo ponerme música que además esté en consonancia con lo que estoy escribiendo. Todo un drama. 

No me he planteado publicarlo ni nada similar, sólo quería probarme. Saber que he conseguido terminar uno de los objetivos de este año me hace muy feliz. Es la mejor recompensa.
Os dejo la lista de reproducción de YT que me hice mientras escribía, por si os sirve de inspiración. 

Gracias por leerme :3

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